Opinión

La reconstrucción de Venezuela pasa de forma inexorable por la reconstrucción de un sistema de derechos humanos. Y desde sus propios cimientos. En ese sentido, los derechos humanos no son negociables.
La Alta Comisionada, siguiéndose por las reglas de la normalidad, espera que el represor criminal “adopte las medidas necesarias”, enmendándose y corrigiendo sus desviaciones, más propias de enfermos mentales extraños a toda idea de misericordia.
El cierre de librerías nos condena al silencio y nos aísla en la sola angustia de satisfacer nuestras necesidades básicas.
Ratificamos nuestro apoyo, honesto y sincero, a Guaidó como presidente interino de la República y de la Asamblea Nacional y la decisión de acabar definitivamente con la usurpación que han mantenido Maduro desde el Ejecutivo y de Diosdado Cabello desde la “constituyente” inconstitucional que preside.
El tango de Gardel hablaba de la nada; Ciudad Guayana que cumplió 58 el pasado 2 de este julio conlleva veinte dentro del agonizante pero aún sostenido proceso revolucionario bolivariano.
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