Opinión
Otto Jansen

Otto Jansen

No sólo comunica por deber, sino que también lleva en sí la angustia de una región que pudo haber sido mejor. Semanalmente, expone ideas para contribuir con el fortalecimiento moral de Bolívar en Bienmesabe.

El tema de los derechos, la justicia y la felicidad, ha quedado tragado por el abismo de la indiferencia y la falta de escrúpulos. En ese sentido las regiones son muestra fehaciente de la indefensión y desamparo por parte de los responsables de la gestión pública.

De la misma manera como la gente en esta fecha contempla el soberbio Orinoco, en una mezcla de ritual sagrado y admiración inevitable ante la grandiosidad de la naturaleza, la población ha venido viendo cómo la ciudad se ha hecho escombros. 

La libertad es hoy la promesa de progreso en nuestro país; un estadio necesario (no es espejismo) en destino obligado al panorama nacional que exige singular dedicación para edificar el cobijo a una sociedad situada en la intemperie cruda.

El movimiento musical, conocido en el país mediante el espectáculo internacional, se nutría de los cambios en el avance de la libertad y la justicia en el mundo y esas expresiones en el aprendizaje nacional, fueron mínimos.

El supuesto atentado presidencial en los primeros días de este mes, convertido en burla nacional sin importar la gravedad que tal hecho normalmente suscita, es ahora el dolor de los orgullosos socialistas.

Al observar los borbotones del Orinoco, del Caroní o del Caura, asalta la inquietud sobre el espíritu de la población que ha resistido atropellos, muertes, hambre, mentiras, corrupción y bancarrota de la política socialista.

 |  Martes, 31 Julio 2018 00:00

El sentido común de parte de la población olfatea que no hay salida inmediata al caos de nuestras ciudades y a la cotidianidad personal; el sueño de superación (más allá de los corsés ideológicos por cierto) de enrumbar sacrificios en pro de la calidad de vida y de una existencia provechosa, se sitúa fuera de las fronteras, desafiando lo desconocido y los embates del rechazo en linderos ajenos.

El casabe ha venido cobrando valor cuando ha subido la demanda. Mucha gente viene a comprar los bultos (cantidad provechosa en número de unidades y gasto en monedas) que suplen el pan o las galletas, incomparables, que los niños podían llevar a la escuela: “ahora llevan casabe”, dice la comadre. 

El pegamento necesario para que el gobierno y su visión mantengan anclaje con la sociedad se deshizo en decepción y pesadillas. De allí que seguramente la agonía se prolongue un tiempo más, tendremos discusiones de galería y altos vuelos sobre la transición. Se seguirán haciendo exhortaciones a la obligada Unidad Nacional y continuarán los fantoches buscando protagonismo, sin embargo el derrumbe del fatal modelo socialista es inevitable.

El mensaje del espíritu libertario, la fuerza ciudadana y el pleno ejercicio de la participación, no se encuentra en el proceder de los políticos de Guayana. De muestra, los episodios que nadie quiere recordar de nuestros partidos, haciendo tratos con el general Rangel Gómez. 



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