Está visto que al votante le importa muy poco el asesinato del fiscal Nisman o la cantidad de muertos de la mutual Amia. Les resulta irrelevante todo lo que robó Lázaro Báez y los innumerables testaferros que se enriquecieron mientras enriquecían a la pareja Kirchner-Fernández.

La corrupción es un mal endémico asociado al ejercicio del poder que puede tener lecturas diversas. Un corrupto exitoso es aquel que se convierte en millonario en tiempo récord y que cuenta con la aprobación y el reconocimiento incondicional de su entorno. “Es un avión”, dicen aquellos que no se encuentran en los anillos más cercanos que rodean al nuevo rico, pero le reconocen sus astutas destrezas para engordar su capital individual. Algunos de los que le rodean se lucran del enchufado, y eso activa la capacidad de admiración que se despierta entre beneficiados y testaferros, quienes ven cómo se acumulan los ceros a la derecha de sus cuentas.

En estos últimos tiempos hemos sido testigos de cómo también el elector premia, abiertamente, a los corruptos con su voto. El caso más cercano lo tenemos en nuestro subcontinente, con el triunfo -en las primarias- de la fórmula peronista-kirchnerista de los Fernández en Argentina. Fueron sorprendidos por el caudal de votos obtenidos, con lo cual el pueblo argentino pone a disposición de Cristina el erario público. La expresidenta que tiene 13 procesos judiciales abiertos, por las más variadas formas de corrupción en los que se puede incurrir cuando se está en el poder.

Está visto que al votante le importa muy poco el asesinato del fiscal Nisman o la cantidad de muertos de la mutual Amia. Les resulta irrelevante todo lo que robó Lázaro Báez y los innumerables testaferros que se enriquecieron mientras enriquecían a la pareja Kirchner-Fernández en sus 12 años de gobierno. Grotesco es el calificativo que me viene a la mente cuando pienso en la manera de dilapidar los recursos públicos. Estos se lavan en proyectos diversos, como cadena de hoteles. En este caso -Los Sauces y Hotesur- que siempre estaban llenos, aunque no hubiese clientes. Pero los pagos a cuenta del Estado nunca fallaban. Igual, para tener efectivo a disposición, contaban con una caja chica con unos 4 millones de dólares para las menudencias. O lo de Antonini Wilson y los maletines rellenos de lechugas verdes, que por casualidad una mujer policía descubrió.

Periodistas, investigadores e historiadores han documentado aquella orgia corrupta, donde también metieron sus manos los de Odebrecht, compatriotas de Lula Da Silva, también la mafia comunista del Foro de Sao Paulo, el castrismo, Podemos de España, et al. Todo impregnado con el oscuro aceite de piedra que todavía mana del subsuelo venezolano. De donde proviene la renta petrolera que sigue alimentando la corrupción de la cúpula podrida que se instaló en Venezuela hace 20 años, y que le permitió a un paracaidista supersticioso comprar aquiescencias para levantar un presunto liderazgo continental, con aspiraciones planetarias y hasta intergalácticas.

Será muy difícil para Mauricio Macri ganar las elecciones en octubre. Son 15 puntos de diferencia que expresan mucho descontento, pero también materializan la ligereza con la que el votante puede contribuir a legitimar ciertos personajes, cuyo mayor logro es una de las más groseras formas de corrupción de la que se tenga noticia en América Latina, donde la izquierda ha corporativizado el pillaje contra la cosa pública.

En Europa otro cuestionado individuo ha sido recompensado con el voto de las mayorías. Se trata de Pedro Sánchez, electo en abril, después que se demostrara con pruebas incontestables su fraudulenta carrera académica, incluido el plagio de su tesis doctoral. Medios creíbles hicieron una exhaustiva investigación que fue documentada y difundida, pero los electores lo elevaron a jefe de gobierno. También ha sido denunciado por el uso de los aviones oficiales para asistir a conciertos de rock y otras actividades reñidas con el decoro y la honestidad, como encargarle a “un negro” la escritura de libros que él firma como propios. Todavía no ha podido formar gobierno porque el sistema español es parlamentario, lo que significa que debe contar con mayoría en el Parlamento: esto es 176 diputados.

La corrupción no tiene límites y trasciende fronteras, aunque es extremadamente perversa en países pobres, porque profundiza las desigualdades y las injusticias, tal como ocurre en América Latina. Porque la corrupción descompone y desorganiza al cuerpo social, al introducir cambios negativos, nefastos, perjudiciales e impíos en la vida social. Es la anulación de la solidaridad, porque la corrupción es siempre en favor de unos pocos y en contra de las mayorías.

Agridulces

Este socialismo obrerista no tiene escrúpulos para encarcelar a los trabajadores. Rubén González ha sido perseguido, encarcelado y torturado durante años. Esta semana lo han condenado a 6 años de prisión por ultraje a la FAN y al centinela. Delitos que se imputan en dictadura, donde no hay justicia civil. Solo hay castigo, monopolizado por una casta militar ahíta de poder.

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