Ciudad

Todavía hay casas afectadas como parte de los estragos por la crecida del río Caroní. Las familias aún se mantienen en refugios, en su mayoría escuelas que debían iniciar clases este 1 de octubre, por lo que los refugiados recibieron orden de desalojo, pero sin respuesta de a dónde ir o alternativa de solución a su situación.
Afectados denunciaron que sus viviendas siguen anegadas por las aguas que se mantienen en el interior de las viviendas, además de los enseres perdidos. Manifestaron que la solución ofrecida por las autoridades es mudarse a casa de vecinos, familiares o amigos, o -en última instancia- refugiarse en las instalaciones del Comando de la Guardia Nacional o la milicia. Mientras tanto, los afectados hablan: “Perdimos muchas cosas, los enseres, los electrodomésticos, puertas, le hago un llamado a las autoridades para que no envíen a personas a verificar si lo que decimos es cierto, que vengan ellos mismos”.
El observatorio indígena Kapé Kapé recordó que la presencia de grupos no identificados se ha vuelto común en el estado Amazonas.
La protesta cesó antes del mediodía de este martes. Manifestantes denuncian que uniformados del Ejército restringieron el acceso a la zona minera, en la que habitan comunidades indígenas de la etnia kariña. Autoridades guardan silencio.
Tres, cinco o más meses llevan esperando para ser intervenidos los pacientes del Ruiz y Páez, aunque consigan por cuenta propia los insumos médicos.
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